Capítulo 3: ¿Porqué los galeses desembarcaron en Madryn?

La historia que empezó en Punta Cuevas

Fernando Coronato

La llegada de los colonos galeses a la Patagonia se ubica al comienzo de la gran inmigración europea que recibió nuestro país en la segunda mitad del siglo XIX. El mayor interés de esta colonización radica en el hecho de ser el primer intento exitoso en afincarse en la Patagonia argentina al sur del río Negro, y a la vez, la primera colonia instalada fuera del territorio de las catorce provincias que por entonces constituían la República Argentina.

Establecer una colonia en la Patagonia respondía a los intereses de dos naciones. Por un lado, estaba el interés geopolítico de Buenos Aires de sentar su dominio en el área, jaqueado por Chile desde el Estrecho y por Gran Bretaña desde las Malvinas. Por el otro lado convenía también a un grupo de nacionalistas galeses que buscaban un territorio poco poblado donde escapar de la opresión cultural y económica imperante en Gales y donde hallar horizontes más amplios para su pueblo, material y espiritualmente hablando.

La Patagonia en esa época era considerada un vastísimo espacio en blanco, donde era posible empezar a escribir una nueva historia…

Así, respondiendo a planes oficiales para atraer inmigrantes a la Argentina, la Sociedad de Colonizadora Galesa entró en contacto con el gobierno de Buenos Aires. A principios de 1863 Sir Love Jones Parry, barón de Madryn, y Lewis Jones -joven tipógrafo de Liverpool- entrevistaron al Dr. Guillermo Rawson, ministro del Interior del presidente Mitre y visitaron muy rápidamente el Golfo Nuevo y el valle inferior del río Chubut. La idea de una colonia británica en esta zona había sido explicitada ya en 1833 por el capitán Fitz Roy al explorar la costa patagónica. Por su parte, Love Jones Parry en su informe de viaje expresó claramente que si la colonia se instalaba en el valle del Chubut, el puerto debía situarse en el golfo Nuevo y construirse un ferrocarril que uniera ambos puntos.

Sir Love Jones Parry
Sir Love Jones Parry, barón de Madryn

Pero el ambicioso plan de radicar una gran cantidad de familias a cambio de ventajosas condiciones de propiedad de la tierra y apoyo logístico que firmaron con el ministro, no tuvo la aprobación del Senado. Sin embargo, Rawson encontró un artilugio legal que le permitía otorgar tierras, si bien en condiciones mucho menos favorables.

El primer grupo, de unas 160 personas, navegó directamente desde Liverpool en un viaje de dos meses sin escalas a bordo del clíper Mimosa, que hacía la carrera del té entre Lejano Oriente y Gran Bretaña. El alquiler del barco y las reformas que hubo que hacerle corrieron por cuenta de Michael Daniel Jones, el ideólogo de la colonia. El primer contingente estaba formado por 28 matrimonios con 59 hijos, 1 viuda con 1 hijo, 32 hombres solteros y 12 mujeres solteras; aunque había una pareja de sexagenarios, la mayoría de los casados tenía unos treinta años, los solteros, veintitantos; en total eran 101 adultos y 60 chicos.

Un par de meses antes de la salida del grupo, Lewis Jones, que había visitado la zona en 1863, y Edwyn Roberts fueron enviados al Chubut a preparar la logística. Viajaron a Buenos Aires en un vapor regular y luego siguieron viaje a Carmen de Patagones, donde compraron víveres, animales y materiales y contrataron a cinco peones de diversa procedencia. A bordo de un barco contratado especialmente llegaron al Bahía Nueva a mediados de junio de 1865. El lugar donde se había convenido esperar al contingente de colonos era “el extremo suroeste del Golfo Nuevo”. Eligieron Punta Cuevas por ser un fondeadero protegido, junto a un sitio fácil de defender, con materiales de construcción a mano: roca fácil de trabajar y restos de un barco encallado. Es posible que los peones maragatos dieran a los dos galeses la idea de excavar viviendas en la roca de la punta, como las cuevas que hay en Patagones.

El Mimosa ancló frente a Punta Cuevas la tarde del 27 de julio de 1865 en un fondeadero que pronto sería llamado Puerto Madryn. Allí los esperaban Lewis Jones y Edwyn Roberts y las cosas que ellos habían preparado: una hilera de casillas sin terminar, semi-excavadas en la roca, un galpón de piedra y techo de chapa y un pozo de agua salobre.

Velero Mimosa
El primer grupo de galeses viajaron dos meses sin escalas a bordo del clíper Mimosa

La mayoría del pasaje desembarcó el 28 de julio, pero les llevó varios días bajar todo y acomodarse. Poco tiempo estuvieron todos los colonos juntos en ese lugar pues los hombres empezaron a irse en grupos, a pie, hasta el río Chubut. Las mujeres y los niños permanecieron más de un mes en Punta Cuevas. Los primeros traslados del puerto hasta el valle fueron una odisea, tanto para los hombres que hicieron campo traviesa los 60 km desconocidos, como para las mujeres y los niños, cuya navegación costera – prevista en un día- duró dos semanas.

A fines de septiembre de 1865 todo el contingente estaba reunido en la desembocadura del río Chubut, instalado en las ruinas de un fracasado intento de factoría hecho por un galés radicado en Buenos Aires, Henry L. Jones, en 1854.

Las autoridades argentinas se hicieron presentes a través del comandante militar de Carmen de Patagones, quien dejó formalmente establecida la colonia y fundado el pueblo de Rawson el 15 de septiembre de 1865. Un agrimensor enviado por el gobierno hizo la primera mensura de 500 chacras de 42 hectáreas cada una, que fueron adjudicadas a los colonos mediante un sorteo.

El primer encuentro entre galeses y tehuelches tuvo lugar en Rawson recién en abril de 1866. Los colonos habían pasado 9 meses esperando –y temiendo- ese momento.

La historia cuenta que el contacto inicial fue de común recelo y curiosidad. El diálogo fue por señas y por las pocas palabras que los colonos sabían del castellano. La comida, el pan, fue el elemento que selló la confianza.

A esa primera visita del cacique pampa Francisco, sucedieron muchas otras, de tribus enteras, de tehuelches del norte y del sur. En todas hubo respeto, intercambio y aceptación de las diferencias. Sólo el intercambio con los nativos permitió que los galeses sobrevivieran a las penurias de los primeros años. Con el tiempo, el trueque de pan, bara, por carne de guanaco, se convirtió en un símbolo del encuentro de dos culturas muy distintas que –por unas décadas- compartieron la aventura de ser las únicas de la Patagonia central.

Las enormes dificultades iniciales, debidas principalmente a la sequedad del clima y al aislamiento, hicieron que en 1867 los colonos decidieran abandonar la colonia y regresaran a Puerto Madryn a esperar un barco que los llevaría a otro lugar de la Argentina. En esa ocasión los colonos celebraron por primera vez el aniversario de su llegada, el segundo, y lo hicieron organizando un torneo deportivo entre nativos y colonos que llamaron “Primeras Olimpíadas Patagónicas», lo que refleja la buena relación que existía entre ambos pueblos.

Si bien algunas familias se fueron del Chubut, la mayoría permaneció alentada por las promesas de ayuda del gobierno argentino si intentaban un año más. Fue durante ese período definitorio que los colonos descubrieron la factibilidad de regar por inundación abriendo canales desde el río a zonas que hasta entonces habían considerado estériles.

El período de adaptación al nuevo entorno duró al menos tres años más, durante los cuales los colonos aprendieron cómo implementar el riego y las ventajas del intercambio con los tehuelches. Fueron años de durísimo aprendizaje para los galeses, quienes durante la presidencia de Sarmiento- quedaron prácticamente librados a su suerte y en un aislamiento feroz. Entre junio de 1869 y abril de 1871 llegó un solo barco (procedente de Gales, con Lewis Jones a bordo). Esto implica que durante 22 meses la colonia no tuvo ninguna comunicación con Patagones o Buenos Aires. El aislamiento terminó con la visita del buque de guerra británico Cracker, propiciada por las autoridades consulares británicas, que estaban preocupadas por la colonia tras el malón que asoló Bahía Blanca a principios de 1871.

Las cosas empezaron a mejorar en 1874 con la llegada de nuevos colonos de Gales y de Estados Unidos, trayendo algo de capital, maquinarias y energía fresca. La expansión de las sementeras río arriba dio origen al pueblo de Gaiman, el segundo en el valle.

Mujeres Galesas
Mujeres Galesas

En 1875 se instalaron en el Chubut las primeras autoridades nombradas por el gobierno nacional, el comisario –comisionado diríamos hoy- Antonio Oneto y terminaron así 10 años de completa autarquía. Se inició entonces un período de cohabitación de autoridades nacionales y galesas, que se prolongó 10 años más, hasta la creación del Territorio Nacional del Chubut, junto con los otros territorios patagónicos, en 1884.

A partir de mediados de los años 1870 el trigo del Chubut alcanzó el mercado de Buenos Aires y la colonia empezó a comerciar internacionalmente. El siguiente paso en el camino de la prosperidad fue la construcción de un ferrocarril que unía el valle con el Golfo Nuevo para facilitar la exportación, retomando la idea original de Love Jones Parry en 1863. A bordo del vapor Vesta, unos 400 trabajadores galeses llegaron a Puerto Madryn en 1886 y la línea férrea se tendió entre este puerto y un punto sin nombre en el valle del Chubut, a mitad de camino entre Rawson y Gaiman, que pronto se conocería como Trelew.

La expansión acelerada hizo que el valle inferior del Chubut resultara estrecho y fue necesario explorar en búsqueda de nuevos territorios donde asentarse. En 1885 el primer gobernador del flamante territorio nacional, Comandante Luis Fontana, aceptó la propuesta de un grupo de galeses de explorar el oeste del territorio, de cuyas bondades habían oído hablar a los indígenas desde el primer momento. La expedición de “Los Rifleros del Chubut” llevó a los galeses hasta el pie de los Andes, a 600 km al oeste de Rawson, donde formarían -a partir de 1888- una nueva colonia: Cwm Hyfryd (Valle Encantador). Efectivamente se trataba de un área mucho más acogedora que el austero valle del Chubut y muy semejante a las montañas del norte de Gales.

Otras exploraciones en búsqueda de tierras agrícolas, y también de minerales, desembocaron en la ocupación, en 1897, de la llanura de Sarmiento a 400 km al suroeste de Rawson.

La necesidad de comunicación de esta zona llevaría a la instalación de un fondeadero en la costa del Golfo San Jorge, del que surgiría el pueblo de Comodoro Rivadavia en 1901.

En general, podría decirse que desde su primer establecimiento en el valle inferior del Chubut, los colonos galeses desencadenaron la colonización de toda la Patagonia central.

Y toda esta historia empezó en Punta Cuevas.


¿De que Tiempo es este lugar?

Canal 12 y Candelario Presenta. ¿Porqué los galeses desembarcaron en Madryn?

156° Aniversario. Homenaje a la Cultura de Puerto Madryn.

Acerca del autor

Fernando Coronato
Fernando Coronato

Lic. en Geografía. UNPSJB (1985).

Me interesa la climatología, especialmente su interacción con el medio físico y la vegetación en la Patagonia. Como geógrafo, me interesó la adaptación de la ocupación humana a un entorno severo como el de la Patagonia y así abordé la colonización galesa del Chubut.

En 1999 se publicó “Historia de los comienzos de la Colonia en la Patagonia”, de Thomas Jones Glan Camwy, y en 2002, “La Colonia Galesa” de Richard Jones Glyn Du, bajo el título de “Del Imperio al desamparo”.

En 2000 se publicó también la traducción de una selección de cartas de los colonos como “Patagonia, 1865”.

Fundador del Museo del Desembarco, en Punta Cuevas, lugar donde se desarrollaron muchos de los hechos narrados en los textos mencionados.