Certificado de libre deuda, constancias de dominio, la factibilidad de energía eléctrica, la factibilidad sanitaria, el certificado de numeración domiciliaria, la solicitud de inspección, la planilla de valuación fiscal, el permiso de conexión, la habilitación comercial, el certificado sanitario, el estudio del impacto ambiental, el informe de bomberos, el certificado de antecedentes, permiso de ocupación de la calzada, permiso de apertura de vereda, certificados de habilitación comercial, de habilitación profesional, de venta e inscripción de venta, de denuncia de venta, la declaración jurada mensual, la declaración jurada anual, son sólo algunos de los tantos trámites que los vecinos contribuyentes están forzados a llevar a cabo (y pagar por su sola solicitud) para desarrollar una actividad lícita en la ciudad.
Vamos a dejar para otra oportunidad (Delicias de la vida del buen vecino Parte II) el análisis de los valores que -bajo el concepto de impuesto o tasas- pagan los vecinos y su razonabilidad (O NO) para detenernos exclusivamente en el trámite. (1)
(1)También vamos a dejar para otra oportunidad (Delicias de la vida del buen vecino Parte III) la comparación del tratamiento que reciben los vecinos contribuyentes con relación a aquellos vecinos que no lo son (ocupas, enganchados, informales y otros). Y finalmente, en una cuarta entrega veremos con qué herramientas se puede combatir esta enfermedad de la función pública tan enquistadas en las prácticas políticas de nuestros políticos (Delicias de la vida del buen vecino Parte IV).
Una vez iniciado el trámite, no hay límite de tiempo para su respuesta. A veces puede durar semanas, meses y aún años. Mientras tanto le obligan a inmovilizar su actividad o a desarrollarla en situación precaria y/o ilegal. En esa trama burocrática el vecino para concluir su trámite, es obligado a “trabajar” de cadete de la administración peregrinando de una oficina a otra, de un edificio a otro y en ocasiones a dirigirse a otras ciudades para conseguir el “papel” que le pidieron.

Nunca queda muy claro cuando termina el trámite porque en muchos casos la finalización queda a criterio del empleado encargado del trámite ya que no existe una legislación de calidad, clara y unificada, por lo tanto el empleado debe “interpretar” el expediente para concluir el trámite. El problema con esto es que no siempre los ‘jefes’ opinan lo mismo –y muchas veces cambian de opinión según quien es el vecino-. Otros –por propia inseguridad- quieren estar 200% seguros de que la determinación que están tomando se ajusta a derecho, entonces le piden opinión al asesor legal. El resultado: los días pasan y pasan… y el vecino inmovilizado.
La situación con frecuencia se agrava cuando por algún motivo el caso no “encuadra” en la legislación –es muy común que la legislación resulte inconveniente por su baja calidad- y necesita una “excepción” para regularizar su situación. En ese caso, el trámite comienza a recorrer el resbaladizo camino de la interpretación legal y la sanción de una ordenanza de excepción. Aquí generalmente pasaran meses sin definición. Tendrá que visitar a los concejales, quienes le escucharan con atención y luego consultarán a su jefe político si le dan o no la excepción (recuerde que en ese ámbito el pensamiento propio es un pecado mortal).

Muy probablemente el expediente luego de pasar por el Concejo Deliberante para ordenar la “excepción” será girado al Tribunal de Faltas, quien le impondrá una multa (porque legalmente usted no es un vecino “normal”… es un trasgresor) que no podrá discutir porque le dirán que si se opone y quiere ejercer su derecho de defensa tendrá que esperar el turno para la audiencia y la multa le sale el doble (y nada le garantiza un fallo razonable). Una pequeña extorsión aceptada (¡una más!). Conclusión: Clink. Caja. Ud. paga y vuelve redimido al mostrador donde inicio el trámite a esperar varios días –a veces varias semanas- a que llegue el expediente.
Todo este embrollo burocrático es tan irracional como habitual. Pero a veces…se cae el sistema, o no encuentran el expediente, o falto el empleado clave, o se fue de vacaciones…entonces el empleado que lo atiende se queda esperando en su lugar de trabajo, alternando mate con bizcochitos y con la mejor cara de “yo no soy responsable de nada”. Le dirá que vuelva mañana, o la semana que viene, que él nada puede hacer y que si usted no está conforme puede ir a quejarse al mismo Intendente.
Como se imaginará estimado vecino esta situación de burocracia instalada y tolerada genera –además de su lógico malhumor y tiempo perdido- un incremento del gasto público, una multiplicación de empleados, mayores erogaciones en aportes previsionales, en la compra de materiales y suministros para la prestación de los servicios municipales (claramente ineficientes) y demás gastos generales, como el uso de vehículos, mobiliario, computadoras, la energía eléctrica, agua potable, etc., que… ¿adivine quien lo paga?… ACERTÓ. Usted cuando paga sus tributos municipales. Es sencillo, Usted paga más por un servicio peor.
Pero la mayor paradoja, es que la mayor parte la información que se le pide al vecino ya existe en el Municipio –sino no podría emitir y cobrar los impuestos inmobiliarios y de automotor- y la información restante la obtendrían fácilmente si unificaran su base de datos con otros organismos que intervienen en la tramitación.
Pero, ¿se enteró que algún funcionario –electo o designado- proponga seriamente cambiar esta situación? ¿Será por ignorantes o porque se han acostumbrados a un sistema perverso que les asegura plata fácil para buenos sueldos por media jornada de trabajo (que nadie controla seriamente) y muchos privilegios cotidianos de mezquino ejercicio abusivo del poder
¿No le parece una delicia nuestra vida de vecinos honestos y cumplidores de la ley?

Acerca del autor

Desde 1.983 hasta la fecha desarrolla su actividad profesional en la ciudad de Puerto Madryn, orientada básicamente a Proyecto y Dirección de Obras Edilicias y Urbanizaciones en el ámbito privado, mientras que en el ámbito público se desempeñó en la Secretaria de Obras Públicas municipal, alcanzando el máximo nivel de responsabilidad en los años 1.993 a 1.999, en cuyo período se elaboró el Plan Estratégico Madryn Siglo XXI, asumiendo la responsabilidad de redactar el Plan Urbano Integral, el cual fue elevado al Concejo Deliberante en Octubre de 1.999.
En la actualidad su actividad laboral esta exclusivamente orientada en la actividad privada y ha sido elegido por sus colegas como Presidente del Distrito 4 del Colegio Profesional de Arquitectos de la Provincia del Chubut para el período 2013 y 2014. Fue Presidente del Consejo Superior del Colegio de Arquitectos del Chubut en el periodo Octubre de 2016 al 31 de Octubre de 2018. En el mismo período fue miembro de la Federación Argentina de Entidades de Arquitectos.
Miembro Fundador del Centro de Estudios Históricos y Sociales de Puerto Madryn, ocupando la presidencia del mismo en 2 oportunidades.
Desde el año 2.000 ha contribuido al debate público para la construcción de la sociedad, la cuidad y la región a través de múltiples notas de opinión desde una perspectiva local.
Editor responsable de la Revista Candelario en versión digital (www.candelario.com.ar)