Invierno de 2021 y transcurre una polémica Copa América de fútbol que no se debiera haber realizado, pero el lucro y los negocios se impusieron.
Un presidente absurdo como Bolsonaro (cómo se ha normalizado la política absurda ¿no?), dijo: “Venga y hágase la Copa América que acá en Brasil no pasa nada”. Y Brasil estallaba de contagios, muertes y violencia política. La misma violencia que no impidió que en Colombia se jugaran partidos por Copa Libertadores y Eliminatorias.
Fútbol, violencia y negocios, una santísima trinidad que no pierde vigencia y denuncia la fragilidad de las democracias latinoamericanas: cuál Caballo de Troya nos siguen subyugando con la sacrosanta misión del deporte que nos apasiona, que nos puede, que nos postra ante la sola imagen de una pelota rodando. Y no a todos, no a todas, pero si en nombre de todos y todas.
Pero quizá la postal que resume el momento pandémico del capitalismo que estamos viviendo, fue una publicidad que se vio en los letreros de un megaestadio vacío de Brasilia. Era en el partido de Argentina versus Paraguay, pero la misma publicidad se pudo ver en todos los partidos de esta Copa. En esos carteles que antes eran de chapa pintada y hoy son grandes pantallas led se promocionaba a la farmacéutica China SINOVAC. Ya no más Gatorade, Coca Cola o Budweiser. El negocio de hoy son las vacunas. Y el fútbol su plataforma, su canal de venta en Latinoamérica.

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