Nadie cuestiona que los peatones circulen por la vereda y los automóviles por las calles. Resulta obvio. Es la consecuencia de un sencillo acuerdo entre peatones y automovilistas que no necesita ni ordenanza ni imposición policial. Todos los días miles de peatones y miles de automóviles ponen en práctica ese acuerdo y entonces La Ciudad Funciona. Cada uno en lo suyo y ordenados por una sencilla regla de convivencia.

La ciudad funciona ordenada por una sencilla regla de convivencia entre peatones y automovilistas…

El ejemplo puede ser replicado a otros aspectos de la vida urbana. Desde la ubicación de nuevos lugares de trabajo, de recreación o de residencia hasta el modo en que se resuelven temas tales como el estacionamiento automotor, el acceso al suelo urbano, a los servicios, o el uso de los espacios públicos. Todos ellos pueden ser (y deberían ser) objetos de acuerdos que permitan que la ciudad Funcione Mejor.

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Toda la ciudad puede funcionar mediante acuerdos inteligentes y sencillos

Tales acuerdos o reglas de convivencia no tienen por qué ser ni muchas ni muy complejas. Pero sí tienen que ser bien pensadas y cumplidas “sencillamente” como el acuerdo que existe entre peatones y automovilistas. Lo cual no es tan fácil.
Imaginemos que alguna autoridad de turno disponga pintar de blanco nuestras edificaciones. Sin duda será difícil de acordar porque no todos tienen el mismo gusto por el color blanco. Pero fundamentalmente porque no surge como resultado de una aceptación real de la Comunidad. Es una imposición.

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Cuando el gusto y la expresión estética surge naturalmente de la propia Comunidad, no es necesaria ninguna imposición legal...

Ahora imaginemos que se disponga que cada madrynense plante 5 árboles cada año. Si así fuera en pocos años nuestra ciudad sería un bosque. Pero esto tampoco va ocurrir. No porque nos falte la aceptación de la Comunidad por los árboles, sino porque –como ocurre en muchas otras ciudades- el discurso de los vecinos discurre por un carril distinto al de sus acciones.

¿Será posible un bosque en Madryn?…

Y son las acciones y no los discursos las que construyen la ciudad. Ya lo dijo Shakespeare “que son la ciudad sino sus habitantes”…claro, lo que hacen y no lo que dicen.
Lo que sí queda claro en todo el mundo es que una ciudad ordenada, ordena a sus ciudadanos y mejora la calidad de vida de sus habitantes. Por ejemplo: El tránsito automotor en nuestras calles es caótico. Pero si se pintan los carriles de circulación (incluyendo al carril para las bicicletas) sin duda que el tránsito será más ordenado ya que demarcar los carriles de circulación promueven al conductor a colocar su vehículo en el carril correspondiente.

La ciudad ordenada ordena a sus ciudadanos y mejora la calidad de vida de sus habitantes…

Pero ¡cuidado! no hay que confundir el orden generado por la decisión consciente y responsable de los propios ciudadanos con plena facultad (y oportunidad) para alcanzar consensos respetando sus diferencias (esto es construir Urbanidad), con el orden impuesto detrás de discursos (¡¡otra vez discursos!!) “bien intencionados” que imponen un “orden” que establece donde y como vivir a todos por igual, condicionando a cada uno a vivir ajustado al casillero del supuesto orden establecido… (esto es construir totalitarismo).

No hay que confundir el orden totalitario con el orden que construye urbanidad…

Pero volviendo al ejemplo inicial, la ciudad puede funcionar con miles de peatones y vehículos circulando porque cada uno de ellos asume cada día y en cada momento el rol que le corresponde. ¿Se imagina que nivel de urbanidad tendríamos en Madryn si lográramos que cada uno de nosotros pueda cumplir el rol que le corresponde para atender aquellos otros aspectos de la vida urbana y que hoy no asumimos y nos hacemos los desentendidos?

¿Que nivel de urbanidad podemos construir los madrynenses?… ¿O no podemos?


Acerca del autor

Desde 1.983 hasta la fecha desarrolla su actividad profesional en la ciudad de Puerto Madryn, orientada básicamente a Proyecto y Dirección de Obras Edilicias y Urbanizaciones en el ámbito privado, mientras que en el ámbito público se desempeñó en la Secretaria de Obras Públicas municipal, alcanzando el máximo nivel de responsabilidad en los años 1.993 a 1.999, en cuyo período se elaboró el Plan Estratégico Madryn Siglo XXI, asumiendo la responsabilidad de redactar el Plan Urbano Integral, el cual fue elevado al Concejo Deliberante en Octubre de 1.999.
En la actualidad su actividad laboral esta exclusivamente orientada en la actividad privada y ha sido elegido por sus colegas como Presidente del Distrito 4 del Colegio Profesional de Arquitectos de la Provincia del Chubut para el período 2013 y 2014. Fue Presidente del Consejo Superior del Colegio de Arquitectos del Chubut en el periodo Octubre de 2016 al 31 de Octubre de 2018. En el mismo período fue miembro de la Federación Argentina de Entidades de Arquitectos.
Miembro Fundador del Centro de Estudios Históricos y Sociales de Puerto Madryn, ocupando la presidencia del mismo en 2 oportunidades.
Desde el año 2.000 ha contribuido al debate público para la construcción de la sociedad, la cuidad y la región a través de múltiples notas de opinión desde una perspectiva local.
Editor responsable de la Revista Candelario en versión digital (www.candelario.com.ar)