Convencido que hoy más que en otros tiempos es importante su voz en la Comunidad.

Porque en nuestra vida diaria la opinión seria y calificada sobre cuestiones locales y regionales esta tan devaluada como el peso argentino.

Porque no es ningún secreto para nadie que nuestros medios locales y regionales informan sobre una realidad tan condescendiente con el poder político que transmiten una realidad de fantasía.

“Estamos todos muy condicionados” me reconocía hace pocos días atrás un destacado periodista local de amplia trayectoria en los medios de difusión de la ciudad. No hay duda que las pautas de publicidad del estado han domesticado a nuestros medios y periodistas. Vale la pena recordar que esos son nuestros dineros aportados desde el pago de los impuestos hasta la oblea de estacionamiento, sin que nunca se nos informe claramente cómo se gastan.

Y quienes debieran vigilar como se gastan son nuestros concejales, pero no lo hacen. En cambio son tan “políticamente correctos” que creen que sus encendidos discursos en la hora de preferencias de las sesiones tiene la mágica virtud de resolver los problemas de la ciudad y los madrynenses. ¿De verdad creen que a algún vecino le puede importar su discurso? ¿De verdad creen que esos discursos pueden resolver algún problema concreto y real de los vecinos concretos y reales?

Mientras tanto nuestra linda Madryn -para quien sabe y puede verlo- inexorablemente va camino al tercer mundo.  

Claro que tampoco Candelario podrá cambiar ese camino ni ninguna realidad. Simplemente Candelario es una voz sin condicionamiento de ningún tipo y tiene la honesta pretensión de elevar el nivel de debate de nuestras cuestiones locales y regionales.

En Candelario sí nos parece que el conocimiento tiene valor para opinar, que la idea con fundamento es mucho más valiosa que la idea fundamentalista y que la capacidad de una Comunidad para lograr consensos superadores de posiciones antagónicas es su verdadera fortaleza.

Esa capacidad es la que luego les permite planificar su futuro con un elevado vuelo para alcanzar estándares de calidad de vida para su gente tan envidiables como imposibles desde nuestra incapacidad actual.

Por eso es que desde Candelario renegamos de los discursos de ocasión, “correctos” y condescendientes que ofrecen un vuelo “bajo y corto como el de la perdiz chica” cuyo finalidad no va más allá de la próxima elección, de ganar un “espacio de poder” o de alguna ventaja personal o corporativa, pero que lejos está de plantear problemas concretos y mucho menos soluciones reales y duraderas que permitan imaginar un futuro mejor por lo menos a mediano plazo.

Y para ello vuelve Candelario. Para generar ese espacio de debate y reflexión que nos permita entender nuestros problemas reales…

Y para ello vuelve Candelario. Para generar ese espacio de debate y reflexión que nos permita entender nuestros problemas reales como ciudad y como Comunidad en un contexto mundial donde el conocimiento y la cultura del consenso marca –sin duda- las diferencias entre las comunidades mejores y las peores.

Desde Candelario pretendemos estar entre las mejores. Y hacemos nuestro mejor aporte.

Claro que si no está su aporte -y el de muchos otros como Usted- no podremos levantar vuelo. Esperamos su participación…real y concreta y no “correcta”. Para “poses y frases hechas” ya están los medios oficialistas. 

Acerca del autor